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Descargo por Aída Rebeca Neuah

Publicado: 05/09/2013 en relato
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gusanos-1Culpable: VOS. De hacerme vivir mi triste destino, gusano asqueroso con ínfulas de buen tipo. Pobre de mí, que desde el primer instante de vida cargué con el peso de tu muerte. ¿Quién sos? Si ni siquiera te conozco. Nunca te vi. Lo único que sé de vos es que sos un bicho inmundo, un manipulador. Claro, vos desertás, te dejás morir, te pirás y se supone que lo hiciste por mí. Me echás la culpa. ¿Qué yo soy responsable? ¿Cómplice de homicidio? No me digás. Qué piola. ¿Por qué no te hacés un poquito cargo de este asunto en vez de endilgarme el bardo a mí, confabulador de cuarta? Te suicidaste. Te inmolaste por cobardía, larva asquerosa. No me vengás con cuentos chinos. Ni vos te bancabas lo que eras, un insecto repugnante. Querías ser otra cosa. Querías el cielo y la tierra. Querías todo. Querías volar.
La mariposa

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1274455123En un pueblo de La China las mujeres paren de a dos, un vástago amarillo y  uno rosado, uno bello y el otro de buen corazón. Cuando crecen y se enamoran ya no pueden distinguirse.

Lazos por Aída Rebeca Neuah

Publicado: 26/01/2013 en relato
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images (1)El acotamiento temporal siempre les había dado mala espina. En sus mentes  las cosas sucedían sin dar cuenta ni de un antes, ni de un después, ni de antecedentes, ni de  consecuencias. Cuando el periodista los alentó a relatar un día de su vida, los acontecimientos se les agolparon en la mente. Tal vez, alguna mañana, se levantaron antes que el sol saliera y desnudos recibieron  el aura. Es posible que un mediodía, que no fuera precisamente en la misma mañana, salieran a comprar el sombrero de plumas que siempre habían querido tener. Quizás esa u otra tarde pensaron que la paz se promueve haciendo el amor y se quedaron en la cama. Y estaban seguros que aquella noche, en la que uno de sus cuerpos dijo adiós, siguieron estando juntos. El lazo que unía a John y a Yoko era más fuerte que la muerte. Era indestructible.

cenicero mosca vintage fly ashtray 1Me desperté transpirado. Había dormido más de la cuenta y soñado algo que no podía recordar. Algo que tenía que ver con una mosca, o muchas moscas que giraban alrededor mío y se posaban de a una en cada lugar de mi cuerpo. El día pronosticaba normalidad. Paso a paso se fue cumpliendo mi premonición de rutinas. Beso mañanero de  miércoles que incluyó polvo de jueves (se ve que mañana ella se iba más temprano). Desayuno con dos adorables criaturas peleándose por la tostada más quemada, la cual terminó, pobrecita, adquiriendo poderes mágicos y volando de la cocina para aterrizar en el living, mientras yo estaba seguro que mi sueño de  las moscas era fundamental para el buen funcionamiento de mi vida. Dejando a mi mujer  en su trabajo una frase se intercaló entre sus “no me aguanto el pelo voy a la peluquería al mediodía” “nos quedamos sin leche cuando vuelvas traé” “la canilla de la cocina gotea”, una frase que me dejó intrigado “Ella, la mosca dorada, es la clave para cambiar tu vida”. Las  horas son una arandela gigante con sesenta dientes que gira, cada minuto es  un diente  que se encastra en un botón. Siempre visualicé las horas pasar  así. Hoy, la arandela giraba lento y  ese botón estaba lleno de moscas, no una, millones hasta casi no tener donde apoyarse.  “Ella, la mosca dorada, es la clave para cambiar tu vida”. ¿Qué querrá decir? La enraizada costumbre a la normalidad ayudó a alejar un poco estos pensamientos de mi mente, lo que era una verdadera lástima porque mi trabajo hacia siglos que me había dejado de interesar. De vez en cuando, miraba por la ventana y veía un holograma de mosca dorada gigante que me hacía señas con sus patitas de que la siguiera, que dejara todo, que me apurara, que comprara la leche, que arreglara lo de la canilla que goteaba y que le cortara el pelo a mi mujer con el cuchillo con que se untan las tostadas quemadas. ¿Cuánto tiempo se le puede decir que no a un bicharraco como ese? Como si las respuestas a todas las preguntas que me hice en la vida estuvieran en esas acciones simples me dispuse a cumplir las consignas más claras que tenía en ese momento,  aunque  ninguna me importara un bledo. Compré la leche y la puse en el baúl. Di de baja el servicio de agua en mi casa y al mediodía me fui a la peluquería a ver como andaba lo de mi mujer. Cuando entré charlaba animadamente con el peluquero y le sonreía mientras le metía la lengua en la boca. Hubo algo que me llamó la atención, además de que perdí la cuenta de cuándo fue la última vez que la vi sonreír, volando volando vino una mosca y se le posó en la comisura del labio  al tiempo que un rayo dorado de luz solar penetraba por un ventiluz del local. Entonces la vi. La mosca dorada, la clave. Me dispuse a hacerle los honores y  con el cuchillo de untar tostadas que tenía en el bolsillo traté de matarla con tan poca suerte que cada vez que clavaba el cuchillo en mi fiel esposa, la mosca, cambiaba de lugar. ¡Qué insecto tan vivo!  Pensó que apoyándose en la piel del peluquero se iba a salvar. ¡Qué va! Yo tenía un objetivo claro, uno propio,  quería matar a esa mosca y un simple peluquero no iba a serme de obstáculo. No sé cuantas veces intenté. Muchas. Hasta que logré atrapar a la mosca. Cuando levanté mi vista, mosca en mano,  entendí. “Ella, la mosca dorada, había cambiado mi vida”.

Acapulco, México

22 de julio de 2010

 

Amalia, / Amalita de mi alma:

Cuando recibas esta carta,/ yo ya estaré lejos…

He descubierto/  que la distancia entre  nosotros dos/

acrecienta mi amor.

Y acá, /  en México,  /  cada día te quiero más.

¡ Nadie valora lo que tiene cerca!

Yo a tu lado estaba tan pero tan bien…

Por eso me fuí… / Para poder valorarte…

De lejos te extraño   y  reconozco aun más tus cualidades.

No te puedo engañar,/ me despierto a media tarde completamente deprimido

Y Sufro pensando que no te tengo…

¡ ahhhhh no lo puedo soportar!

Vago por la mansión de Acapulco, /  y bebo.

Al caer la noche  /  me encuentro con los muchachos y  salimos a desahogar nuestras penas.

no sabés!! la hija de tu amiga Coca esta acá conmigo,

me vio tan pero tan  pero tan  mal /que decidio acompañarme.

Muchas veces, al volver de bailar / se sienta en mi cama y me acaricia para aliviar esta soledad  que me abruma.

Si la vieras, está tan bonita!!! / Anteayer cumplió veinte años,

le compré una torta en tu nombre y lo festejamos en grande.

Ah, te cuento:  para tenerte  siempre presente

Me traje algunas cosas para acordarme de  vos:

el anillo de rubíes que guardabas bajo los dientes postizos,

la diadema de brillantes

que estaba en el maniquí  abajo  de tu peluca,

los títulos de propiedad de las mansiones en el exterior.

también  te aviso  que agarré  todo el efectivo que había en casa

(así prevenimos  los robos,

viste como está el servicio doméstico).

Pero no te creas que me llevé todo…

¡No!…de ninguna manera,

Te dejé algo valioso.

Muy importante para mí

Para que me recuerdes

Te deje bajo la cama

Las medias que usé el día que nos casamos

No me las saqué en toda la luna de miel

Son mis medias de cábala

Cuidalas

Y ni se te ocurra lavarlas porque se arruinan

Ponelas bajo tu almohada

Así podés  dormir sintiendo aroma a mi.

Te das cuenta, soy un  romántico sentimental!!!

Mi amada

La distancia resguarda nuestro amor

En un recuerdo que no se borrará jamás.

Tuyo para siempre en la triste lejanía.

Tu pulga